Vida, vida y más vida

Hoy quiero celebrar la vida. Sí, porque la habito, la evidencio, la siento, la ayudo a crecer. Porque ni las pérdidas más dolorosas me invitan a denegar de sus atributos, ni menos decir “pobre de mi”.

Ayer se fue de mi vida, de la nuestra, un hombre, un abuelo, un padre, lleno de errores y desaciertos, dudas y contradicciones, pero que vivió precisamente como él quiso.

Las lágrimas no son de angustia, pena, melancolía. Son la expresión del agradecimiento por haber estado cerca y lejos, según fuere el caso.

Ahora veo su cuerpo, en medio de rosas y claveles, cubierto de la mortaja que alguna vez casi tuve sobre mi. Pero ahí está, haciendo justicia aún después de su mutis.

Te quiero abuelo.

Anuncios
Publicado en Familia, Muerte, Trastorno bipolar | Etiquetado , | Deja un comentario

Violeta Parra

100 años de pisar la tierra

Bitácora Bipolar

A pies descalzos y pollera larga deambuló entre la lluvia y el sol; el agua y el fuego; el día y la noche; la pena y la algarabía; la líbido y la desazón; la libertad y el castigo de la tortura de los días de soledad y abandono crónico.

Nuestra Violeta bipolar, amó desde el dolor más hondo, desde la pasión más perdida, y la rabia más insondable. Odió con la fuerza de los huracanes, y amó la vida de los que sufrían los pesares de las injusticias.

La Violeta tomó un puñal con balas para destrozar su sien y borrar su la melancolía circular.  Había dejado su oda a la vida, agradeciendo sus ojos, oídos, la marcha de sus pies, su corazón, la risa y el llanto de todos y todas. Ella ya sabía de sus pesares y ya anunciaba su partida y no la escucharon.

¿Cuántas veces mi imagen se ha superpuesto con…

Ver la entrada original 52 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Nuestra Violeta Parra

Mujer creadora de vida, tejedora de historias… y que ahora vienen a habitar las portadas de diarios, revistas, televisión y falsos homenajes.

Ha sido, ya lo he dicho antes, una de mis referentes y no lo digo solamente por su dolor ante el desgraciado que hundió el puñal en su sien (“El Gavilán”), por su canto de lucha (“La Carta”) o  su carta de despedida (“Gracias a la Vida”). También lo digo por su infinita búsqueda por aprender, desaprender y compartir, a su modo, la creación de sus manos, por insistir e insistir en poner su guitarra al servicio de la justicia.

Biografías más, biografías menos, me quedo con su canto, sus arpilleras y su redoble de tambores, antes de cruzar la puerta lateral.

El Amor

Publicado en Suicidio, Trastorno bipolar | Etiquetado , , | Deja un comentario

Primavera

Las manitas de mi hija de casi 18, visitas a amigos y amigas, las caminatas interminables, el beso amante y tanto regalo, sólo pueden traer armonía.

No, no es la luna que con su falsa brisa deambula entre mis sueños y pesadillas. Tampoco es la locura circular a la que me abrazo buscando explicaciones. No creo que sea la libertad de abrazar el árbol que más quiero. Es simplemente esta temporada llena de luz la que me sitúa en medio de una de las fortalezas más claras de mi vida.

Publicado en Abrazo terapéutico, Bendiciones | Etiquetado , | Deja un comentario

Ya saben, si se va uno por la vía del tren algo de mi se va también

Tengo todo, pero todo lo que necesito. Nada, nada de lo que pueda necesitar está fuera de mi alcance. Pero hoy ha sido día de vuelta del vendaval, del escenario que me lleva a mirar la puerta lateral del teatro para locos. A sondear en la oscura e ilimitada sensación de vacío de contenido. Hoy, estoy al borde de esa puerta que tantas veces atravesé y de la que regresé a reanimación o a un abrazo firme, incondicional.

Estoy tratando de recordar cuál es la estrategia y, en concreto, cuál es la táctica que he empleado cuando estoy en medio de la nada.

Bebí un vaso de agua, unos cuantos cigarrillos. Comí nueces para la angustia y volví a beber agua y fumar otros cuantos cigarrillos. No quiero salir, no quiero ver a nadie. Quiero estar aquí sintiendo como pasa este remezón emocional, mientras pienso y pienso en las estrategias que me han acompañado desde hace más de 30 años.

Tal vez no sería malo recordar un poco cómo fue que fui descubriendo que siempre hay una salida.

Año 1980. Deambulaba por la casa, en un estado casi de catatonia. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Me figuraba sentada en la confluencia de dos paredes. Estaba sola. No había nadie ni nada que me detuviera. No había papá; estaba fuera del país, cosa que por esos días ya era la normalidad. No había mamá, no sé dónde estaba en ese minuto. Nada. Ahí estaba, en medio del jardín y una soga y su nudo aprendido en una reciente iniciación en los scouts. Un árbol, una gruesa rama y el viento. Era invierno, lo recuerdo porque no había hojas y tal vez por eso quiero tanto el invierno. El suelo y el dolor de cabeza y espalda me despertaron del dolor de sentir el vacío. Eso fue, caí y con esa caída retorné al sentido.

Año 1990. Un nuevo árbol. Me figuraba arrimada, oculta del mundo. Subí, no sé cómo, hasta la copa a mirar la laguna verde que se tendía a los pies de ese árbol. fueron 5 los compañeros que me tomaron de la mano, que me invitaron a vivir.

Año 2001. Un edificio. Piso 13. Escritorio ordenado, papeles en su lugar, pero nadie, nadie cerca. Ventanal abierto, acera desnuda. Ruidos de sirena de ambulancia. No alcancé, otro abrazo me hizo desistir del paso adelante.

Año 2003. Bajo tratamiento contra la depresión. Pastillas por doquier y una ambulancia que gemía o lloraba mientras me trasladaban a un servicio de urgencia. Golpes. No sé qué más.

Año 2006. Recién diagnosticada con TAB 1. Vacío, abandono de mi hija durante 3 meses; tenía 6 años de edad. Culpa, rabia, odio; yo era el centro. No había nada, una vez nada. Un arma detenida en el intento por una mano enemiga. Vinieron los TEC uno tras otro. Nuevamente siquiátrico; cosa conocida.

Año 2007. Sólo el gesto. Sólo recorrer sistemáticamente con la mirada las vías del metro. Regresé por mi cuenta al siquiátrico.

Año 2011. Marzo y el Puente de Brooklyn; octubre y mi cuarto. Nuevamente la soga hecha de alambre. Se rompe, se rompe.

Hoy, 13 de septiembre de 2017. No hay pastillas, no hay soga, no hay bala, sólo yo y mis ideas. Sólo yo, pero no, también está el amor por mi hija, el agua, las nueces, los pobladores, el mar, las calles, el rumbo hacia algún lugar, la locura, los locos bajitos, la primavera que casi llega. Por ahí va, aquí están mi estrategia y mi táctica. Si no creyera en ellas, sería una brisa sin oxígeno.

Respiro, siempre es bueno. Releo lo escrito, miro mis manos, miro el reflejo de mi en el espejo. Me lleno de mi y las circunstancias que construyo. Aquí voy de nuevo, recordando, re vivenciando que estoy con vida de milagro, a puro abrazo y amor, gracias a mi pacto para vivir que renuevo cada día.

Si duele es porque estoy viva.

Un día a la vez.

Para qué correr tanto si avanzo tan poco.

Un abrazo terapéutico vale mil besos.

Gracias de nuevo, Violeta, por ese Gracias a la Vida.

Publicado en Abrazo terapéutico, Suicidio, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , | 2 comentarios

El amor erótico-romántico y las uvas

A lo largo de los últimos 27 años he tenido más parejas de lo que puedo contar con mis dedos. Cierto y lo digo sin pena ni gloria, simplemente es un indicador de mis insatisfacciones, rupturas con la realidad, pero sobre todo, por mi atadura a la libertad de ser como quiero ser en el momento que me plazca. Ya lo he dicho en otras oportunidades en este blog, soy la anti-pareja (a lo Nicanor Parra).

En enero de este año terminé con una de las relaciones más enfermizas que he tenido (y vaya que las he tenido). Hablar de celopatía es poco. Que te revisen el celular, que te llamen más de 3 veces en el día preguntando qué estás haciendo o generar un escándalo mientras estás con amigas hablando de lo bien que estás en pareja, es poco decir. Creo que ha sido la relación más adolescente que he tenido. Uf! Me lo tenía guardado; no lo ando pregonando por la vida, pero puedo decir que, aunque fue cansador, el respiro final fue lo más esperado en los 2 años que tomó. En fin. Ahora estoy en otra frecuencia, limpiándome de todo eso que me hizo respirar muy mal. Bue, las cosas son de 2 (ó 3, quién sabe).

Enhorabuena, tengo todo el tiempo del mundo para estar en lo imprescindible y, quizás, en el abrazo libre, en el beso sin condiciones o en la ruta y su compañía.

 

 

Publicado en Biografía | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Familia

Ver a mi hija y su padre en un abrazo infinito, en Chile, no puedo describir lo que me habita en este momento.

Publicado en Abrazo terapéutico | Etiquetado , , | Deja un comentario