Buscando la concentración en un día de dispersión crónica

Abrí los ojos y aún era temprano para levantarme. Esperé un poco mientras entreabría los ojos y estiraba mi cuello aún tenso. Cuando me incorporé recordé que debía ir a la oficina sin falta. No tendría horas adicionales para dormir como lo había tenido la última semana. Me bañé entera, con desgano, pero entera. Me vestí sin notar que los colores no combinaban, pero salí dignamente con la mente medio an alto hasta la oficina que me esperaba con un alto de tareas que trataría de atender.

Y aquí estoy, tratando de salvar el sueño y la pesadez propia de la posmanía. Aunque mmis manos no sudan, los labios aún me tiemblan y mis dedos están algo torpes. En qué estaría pensando cuando me levanté de improviso y fui a caminar por el amplio terreno rodeado de árboles y tanta construcción que se levanta alrededor. Tomé algo de sol mientras fumaba mi enésimo cigarro. Olvidé que había tomado una taza de café, como no voy a estar un poco tiritona.

Volví a mirar mis prioridades en el ppt. No estoy tan lejos, pero tampoco muy cerca que digamos. Ahora escucho unas ondas alfa que encontré en youtube a ver si logro tener algo más de concentración para lo que queda del día.

Él no me llama. Nunca llama, y yo sigo esperando que lo haga. Que patética, como si en verdad lo deseara. Tal vez un poco, pero no tanto. Es sólo el orgullo propio.

Vaya día, tengo los ojos rodeados de un círculo medio café y medio morado. Son mis ojeras, ahora más pronunciadas que de lo costumbre. Queda algo del día aún. Tengo una latera reunión con mis pares y otros no tanto y espero mantenerme en silencio la mayor parte del tiempo para no decir algún disparate. Siempre lo hago. Tengo que salir con algún comentario fuera de lugar, atingente, pero fuera de lugar.

Espero que las ondas alfa hagan efecto. Aún tengo mucho por escribir y mi mente sólo está puesta para cerrar los ojos y pensar en nada. Eso es algo bueno, cada vez que tengo mi mente llena de contenido me disparo o me bajo. ¿Cómo estoy ahora? estoy en un continuo enrte la manía y la pena. Entre la resistencia y la resignación. Entre el amor y el odio por la falta de amor propio. Si tan solo aprendiera a amarme a mi misma, sería más fácil salir de las actitudes patéticas como el buscar o perseguir a quien no corresponde. Al menos no me siento colapsada aunque ese sea el estado de cosas. No puedo darme el gusto de desesperarme. Tengo que cumplir la meta, así tenga que restarle tiempo al ocio, o bueno no tanto tampoco. Como sea, trataré de mantener mi mente abierta a la concentración

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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