Sopaipillas, kiwis, café y leche

Son las 7:58 am y estoy frente al compu comiendo lo señalado en el título. No está mal para mi omnívora dieta anti-sueño. Cierto, estoy con menos sueño que otros días, creo que porque dormí 10 horas por el cansancio que tenía acumulado. Es espectacular por decirlo menos.  Sé que el dolor muscular crónico sigue aquí acompañándome como siempre, pero a estas alturas es un dato que puedo esquivar de vez en cuando.

Después de acompañar a mi abuela a realizar sus trámites mensuales, la invité a ver una película para que se relajara, así que le puse 2012. Como es evangélica, le gusta eso de ver el fin del mundo y todo lo que implica de acuerdo a su fe. Al mirarla, quise mirarme a mi dentro de 43 años “llegaré a esa edad sin morir en el intento?”, pensaba.

Mi abuela llegó a Santiago a los 15 años. Se vino arrancando de una abuela autoritaria y con una moral castradora de esas que demonizan a los hombres, “los hombres son sucios por naturaleza y las mujeres debemos unirnos a ellos solo para procrear”. Bueno, finalmente se casó con un hombre viudo, 22 años mayor que ella, que al verse limitado en sus necesidades básicas buscó otras mujeres y se resguardó en las carreras de caballos, donde perdía todo el dinero que mi abuela con esfuerzo lograba por medio de su negocio. Con razón ha guardado celosamente una depresión de esas que oculta con la soberbia propia de su familia.

Menciono esto, porque tengo la sensación de que algo de eso se clavó en mi, que fue radicalizado después de la violación que experimenté a los 9 años de parte de un militar mientras mi papá estaba fuera de Chile, allá por Venezuela. Como no pensar que los hombres son unas bestias infrahumanas que sólo merecen el desprecio de las mujeres. Yo no les tenía aversión, sólo miedo. Ese miedo que según mi sicoanalista se tradujo en la reiteración del patrón, enfrentándome a los hombres como potenciales violadores. Alguien dirá “pero si una fantasía femenina es ser violadas”. No señores, para mi no es ninguna fantasía. Por el contrario, creo que yo me he dedicado a vengarme de alguna manera a través de las parejas que he tenido. No lo había pensado así, pero que otra explicación, fuera de los síntomas maníacos que emergen de vez en cuando, puedo dar a las reiteradas interrupciones de mis relaciones de pareja y a mi distanciamiento de los hombres que “me escogen” sin que yo no los haya escogido previamente . Esto es grave, pero qué le voy a hacer.

Creo que mi abuela me heredó algo más que la depresión, la manía seudo-erótica de abandonar al potencial violador.

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Depresión, Trastorno bipolar y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s