Cuarto día: esperando a Godot

Ayer fue un día increíble. No aguanté la tentación y salí con mi hija. Fui a la Feria del libro y salimos de ahí con las manos cargadas. Estuve consciente de que quería comprar toda la feria, pero justifico plenamente lo que traje. Libros de ciencia, literatura, separadores de libros de Turquía, qué se yo, hasta presenciamos un espectáculo para niños y niñas.

Hoy me levanté con dificultad pero con algo de ánimo, serena, con ganas de fumar como siempre. Estoy bebiendo té verde para el peso que me tiene preocupada. Me dicen que no estoy gorda, pero yo me veo enorme. No puedo usar la ropa que usualmente me ponía. Si hasta los zapatos me aprietan. No me da por vomitar ni nada de eso, pero si a veces vienen los atracones que trato de controlar fumando. Una cosa por otra. Lo cierto que es la ideación se fue, quedó solo el murmullo. Debe ser porque estoy en una burbuja.

Mañana quiero ir a la universidad. Debo pagar la cuota mensual del colegio de mi hija y seguir leyendo unos textos que me servirán para el encuentro del viernes con profesores que trabajan en mi área de interés.

No siento presión, ni apuro, pero durante el día las emociones suben y bajan aunque discretamente. No sé que estoy esperando específicamente. No quiero hacer planes para el futuro futuro. Quiero concentrarme en el día a día.

Tengo la sensación de que para seguir viviendo tengo que despedirme de algunas personas que me han rodeado hasta ahora. Es una fórmula alternativa de hacer borrón y cuenta nueva. Empezar de cero, con otra historia. Así ha sido siempre: 12 colegios, 10 casas, 4 carreras universitarias, 2 maridos, cambios, cambios y más cambios, para volver a empezar de cero. Quedarme aquí, en mi casa, refugiada al alero paternal, vivenciando mi maternidad sin un otro que se queje de lo bien o mal que lo estoy haciendo (no tan así, porque está mi mamá pero no es lo mismo)

He buscado tanto el apego a lo largo de mi vida que me he perdido y angustiado por no lograrlo. Hoy día sólo quiero tener la cabeza de mi hija en mi regazo, mientras leemos juntas uno de los libros que compramos.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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