De la fibromialgia y el sueño interrumpido

Son las 3 pm. Acabo de llegar a la universidad. Durante la mañana me la pasé fumando y tratando de dormir un sueño pesado que no pude conciliar anoche a pesar de las píldoras aquellas a las que tengo que recurrir cuando el sueño no viene.

Recuerdo haber tenido una cantidad de sueños con imágenes que aludían a un gran barco que traía regalos para mi y una casa, que era la de mi abuela, en la que no cabían todas las cosas que traía ese barco. Su cama -la de mi abuela- me indicaba que había muerto. Por ahora no quiero hacer interpretaciones de aquel sueño. Ni siquiera desperté con pena o algo así por lo que había visto.

Fue el dolor generalizado de mi cuerpo el que no me dejó dormir. Creo que le estoy dando demasiada importancia, pero no puedo hacer como que no estuviera ahí. Mi cabeza, manos, espalda, piernas sólo quieren un alivio y que sea rápido. Llevo mucho tiempo con los corticoides y ya parecen no hacer efecto.

Ahora tengo una reunión con la coordinadora de posgrado para ver el estado de avance de mi proyecto y cosas adicionales que ello implica. El semestre perdido me ha pasado la cuenta, pero de alguna manera siento que lo tengo todo bajo control, que voy a terminar a tiempo y que tendré la capacidad de sobra para hacerlo. Tengo todo aquí, organizado, falta la narrativa por decirlo de alguna manera, pero estoy segura de que puedo hacerlo.  Les preocupa que mi tema no sea tan conocido y que de hecho en Chile seamos tan pocos los que lo abordamos. (Claramente no quiero decir cuál es mi tema porque no me gustaría divulgar mi identidad por ahora, pero qué va, es tan chico el mundo)

Eso de pasar desapercibida por ser bipolar, el evitar mencionarlo por la estigmatización que ello tiene… si alguien me ha seguido en el tiempo probablemente adivinaría lo que tengo en mi cabeza. Cuántas cosas tuve que interrumpir por caer hospitalizada o por entrar en esas oleadas que para salir hay que pedir ayuda a la guardia costera por llamarlo de algún modo. Es difícil tener amigos incondicionales. A cuántos no he mandado a la mierda en estados de irritabilidad, o a cuántos no he herido por mi comportamiento maníaco. Así, cuando han llegado las depresiones no hay nadie, pero nadie porque no alcanzo ni me da la gana llamar a nadie. Alcanzo cuando voy entrando o he salido, pero estando dentro, son contados con unas manos quienes llegan ahí sin que los llame, y la verdad tampoco ocurre siempre. Cualquiera se aburriría y no lo culpo.

 

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Trastorno bipolar y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s