Re-conectándome con el aquí y ahora, y un poco más de fe

Escribir en esta “bitácora” me ha permitido monitorear mis virajes y saber como modularlos, o al menos parar posibles consecuencias suicidas… o maníacas. Sí, así de cruda tengo que ser cada vez que pueda, si no, me subo por el chorro y después no me tomo en serio.

Ahora, releyendo mis reportes de aquí me siento serena, en proceso de re-conexión con la vida. El amor de madre, la cercanía con los actos cotidianos, la importancia que asigno a las estrategias de sobrevivencia, mis “dispositivos de reinicio o apagado”, mis “re-entrenamientos mentales”, todo eso, me ha ayudado a salir de todas las tonteras en que me he metido.

Ser medio estructurada y medio “zafada” tiene hartos lados positivos (para que enunciar los negativos). Por ejemplo, si me noto muy dispersa, aplico lectura, escritura, planificación de actividades del colegio de mi hija, preparación de clases, actualización de mi curriculum vitae y postulación a trabajos temporales.  Si me noto de cabeza bajo tierra, aplico agua de toronjil, caminar por ahí, darme un baño de ducha o de tina… para qué seguir, todo esto va acompañado sí o sí del ajuste del tratamiento farmacológico.

Sé que en gran medida me auto-engaño, pero no quiero caer en la auto-compasión y decir “pobechita yo”. Necesito ordenarme y no quedarme echada en la cama mirando el techo, sobre todo cuando ni siquiera mi cuerpo puede quedarse quieto.

Hoy me desperté a las 6 am, fumé un cigarrillo, preparé el desayuno de mi hija, me duché, planifiqué el día, si, las simples cosas las planifico para reducir la angustia, luego manos a la obra: llamadas a colegas por posibles asesorías, lectura para trabajar la publicación de parte de lo que en algún momento será mi tesis, revisión de casos para la preparación de cursos a nivel de pregrado. Además, fui al colegio a buscar a mi hija para ir a comprar unos útiles escolares. Me repetía “todo, pero todo debe ir en cierto orden… o casi”. Por la tarde, escuchamos música y leímos cosas juntas.

Este fin de semana nos vamos a la playa a pasar unos días. Si, soy demasiado afortunada. Eso es en parte gracias al orden que he logrado mantener en ciertas cosas que me permiten darme esos gustos, pero sobre todo por la cercanía de mi familia de origen.  No está demás decir que soy de clase media (aunque en Chile eso significa cualquier cosa), por eso pareciera que no hay apuro por lo material, pero la verdad es que he logrado ser precavida la cuarta parte del tiempo y eso me ha salvado igual.

Como sea, no pienso desconectarme completamente, menos de esta bitácora que me sirve para tomarme el pulso a diario.

Ahora… creo que veré una peli.

Abrazos a quienes me leen

Nota al margen: son más de 10 personas!!, digo, podría ser yo la única que ve esto o por último mi mejor amiga. Me fui de espalda cuando vi el contador de IPs y los países de origen de los visitantes, no tengo otro comentario por ahora. Sólo gracias por la compañía y quienes cayeron por aquí por puro accidente y esperaban otra cosa, ehh saludos?.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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