La negación, mi enemiga privada n° 1

Caminaba rumbo a la consulta con la siquiatra y me llamó la atención que mi pie vibrara al pisar una hoja seca. Repetí el paso y ahí estaba la vibración, el saltito del pie que alcanzó siquiera a rozar el suelo. No me llamó la atención hasta que hablando con la doc vi en sus ojos que los míos estaban hundidos. “Cuánto estás durmiendo?” me preguntó sin alterar siquiera su docta melodía vocal. “Cada 3 horas” le respondí en el mismo tono (suspiro!…) Y ahí vino la moledera de preguntas respecto a mis hábitos, procesos de aprendizajes, redes humanas, adherencia al tratamiento, etc., etc.

Cierto, no he dormido bien. Despierto cada 3 horas y sé que ese es sólo el comienzo del ocaso. Así que… a doblar la dosis de quetiapina! Qué tontera, pero bueno, es parte del pastelito este de ser considerada bipolar por el DSM y no sé que más.

Me pondré un temita de aquellos que me recuerdan que mi cabeza esta a veces en otra…

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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