Estoy aquí para trabajar mi memoria de corto y largo plazo

Cuando empiezo a escribir “mi compu me mira y me dice que la luna me está afectando… otra vez” tengo una preocupación de segundo orden, es decir, no me preocupa lo que digo y eso me preocupa. Aunque este improvisado jueguito de palabras me lleva a la premisa de que al fin y al cabo todo me preocupa, debo reconocer que no es del todo descabellado.

Esa manía que tengo de estar desgranando todo lo que digo, escribo o leo me ha ayudado a reponer los estantes de la memoria o por lo menos desenpolvarlos. Así es, revolver el gallinero, patear el tablero, romper el espejo, derramar el té, tirar por la ventana la basura (y después, si acaso, recogerla) han configurado una excelente estrategia y táctica de recuperación de la memoria, y, como le dicen algunos a esos procesos tipo ave fénix, de resiliencia o como se diga. Desde mi egocéntrica perspectiva tengo esa capacidad, no obstante todos los recovecos que me toca vivenciar cuando ando disparándome de un cañón o cuando cavo la tierra para cubrirme hasta la calota.

Llegar a esta conclusión tan simple y lata me obliga a estructurar mi pensamiento y me motiva a darle un cierto orden a las cosas (lo que detesto infinitamente, por cierto). Es una paradoja, lo sé, pero es una vía que permite remecerme de vez en cuando porque de lo contrario puedo terminar con los pies descolgándose de algún acantilado o forcejeando con las ruedas de un auto que casi pasa sobre mi.

Todo esto lo digo a modo de declaración de mis estrategias y tácticas de sobrevivencia y más que eso, de vida.  Así que no me queda de otra asumir que mi estrategia es destrucción-deconstrucción y que mis tácticas se movilizan por medio de quebrazones y erradicaciones de materialidades y emociones que me están empujando (me están digo como si fuese algo externo a mi… cara dura) a cometer alguna soberana estupidez. Eso sí., el tiradero de cosas debe tener una condición: que nadie salga herido

Como sea, todo esto me recuerda que tengo que recordar levantarme temprano para ir al cole de mi hija.

A quienes me leen, bendiciones.

Claudia

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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