De la Quinta Normal a la punta del cerro

Hay lugares que recorro únicamente cuando quiero correr pero no es conveniente por las consecuencias que trae sobre mi espalda, rodilla  y etc., etc. Así lo hice ayer. Mi cabeza estaba a punto de girar en 360°, con el enojo a flor de piel, sin perdonar el más mínimo error de quienes esperaba una respuesta acertada. Con la mandíbula rígida y los puños apretados me fui a recorrer la ciudad a partir de uno de los parques que aún lo parece.

Me topé con la señora del helado, con los niños y niñas pedaleando bicicletas a más no poder, al hombre de los globos, a la niña meláncolica, a la pareja enfurecida y a la que explotaba su savia, y también vi a los muchachos encaramados en una edificación de vidrio, envejecida por los años, pero remozada por la gente. Ese parque, si hablara… las historias que contaría. Aunque a decir verdad habla, y un montón. Basta ver las colillas de cigarrillo, los trozos de comida, las improntas que quedan luego de un abrazo furioso, la música que se aleja y tantas otras voces que se disipan y que uno puede advertir con solo quedarse ahí sentado mirando, escuchando o tocando con los pies descalzos. Pero yo me puse los zapatos y luego de conversar con el parque me fui a recorrer la ciudad para hacerle una canción.

No quedó calle por delante que no fuera pisada por mis pies sin ampollas y con un buen soporte. Fueron poco más de 10 km bien caminados y conversados con los árboles, los adoquines, los vecinos indiferentes y otros curiosos que asomaban la cabeza.

No alcancé a llegar a mi casa porque vivo muy lejos del lugar, pero fue suficiente para beber agua mineral, respirar, sentir y claro, fumar impúnemente una cajetilla de cigarrillos.

Ahora confirmo que para cantar una canción urbana se requiere simplemente salir a estirar los pies escuchando y viendo a la ciudad.

Y el enojo… el enojo lo dejé colgando de un árbol que gentilmente me acercó su rama.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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