Siquiatras: ensayo y error ensayo y error ensayo y

Entrar al mundo de los medicamentos fue uno de los traumas (ya casi superado) más conmovedores para mi. Lloré hasta el cansancio. Odié la vida, hasta casi quitármela. Empujé al mundo por la borda. Caminé descalza por la carretera. Sin embargo, me vestí de luto como un ritual de entereza.

La primera vez, entré a los antidepresivos. Pero para mi, la mayoría del tiempo esos “Anti” parecieron “Pro”.  Esa primera vez, por lo que recuerdo, entré en una vorágine de emociones que me llevaron hasta el nirvana y luego me trajeron a la tierra. El tipo, osea el siquiatra de entonces, no sabía que hacer, hasta que fui a parar por primera vez a una clínica de esas para locos por un intento de esos que callan la boca… y ahí rompí con él definitivamente. Me largué sin su permiso luego de 30 días de reclusión. Yo estaba absolutamente fuera de mi. Ni siquiera recordaba que tenía una hijita de 3 años. Estaba desbordada. Con deudas al máximo. Trabajando pero en bancarrota. Sin contar con seguro, me había gastado varios millones en atención siquiátrica y la famosa clínica esa, historia que se repitió 5 veces más… y yo seguí trabajando como nunca erráticamente. No está demás decir que dejé los famosos “Anti”.

(No quiero perder la perspectiva del razonamiento que hago ahora: buscar el relato de mi vida y seguir escribiendo en tiempo presente).

Tras la siguiente internación fui diagnosticada con TAB y con personalidad limítrofe. Ahí entró el litio y el ácido valproico, de la mano con la quetiapina y la risperidona y el clonazepán. Vaya familia que conformamos!! Pero ahí mi historia se volvió sórdida. Ahí dejé de ser madre y entré al mundo de los zombies. Aún no recuerdo mucho de aquello, excepto las veces en que subían y bajaban las tomas, entraban y salían algunos…

Desde entonces, me perdí, simplemente perdí el hilo y ahora estoy tratando de retomarlo. La pucha que me cuesta. Tal vez este proceso de ensayo y error al que estoy expuesta me tiene vacía de contenido.

 

(Me cansó de sólo recordarlo y de seguro quien leerá esto que escribo ya dejó de leer en la primera línea, yo ya me aburrí de escribirlo y pensarlo).

Aún sigo en bata y camisa. Desde la terraza del patio discuto conmigo misma si debo fumar otro cigarrillo. No alcanzo a tomar una decisión cuando ya estoy echando humo, otra vez.

 

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Medicamentos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s