He creado mi bipolaridad

Estoy convencida de que mi realidad como bipolar está siendo construida por mi misma, porque así lo he querido. Es la manera que tengo de entender mis cambios de humor y mis dolores físicos ocasionados por la fibromialgia. Eso no significa que esté enferma. De hecho no creo que la bipolaridad sea una enfermedad sino una categoría analítica inventada para la clasificación de personas que oscilan entre la risa y el llanto y que por ello, su integración a la sociedad se ve dificultada. Pues bien, integración o no, lo que creo es que no existe tal cosa como “la sociedad”, sino descripciones de algo que llamamos así. Pero ese es otro tema. Yo sólo quiero referirme por ahora, a mi condición de creadora de mi “bipolaridad” y por ende de potencial aniquiladora de mecanismos que obstaculizan una tranquila expresión de mi vitalidad. Que eso sea marginación de lo “socialmente construido”, es otra cosa.  Sólo hablo desde mi entendimiento y mi experiencia.

Hace 2 semanas decidí dejar de tomar Quetiapina porque creí ( y lo mantengo) que estaba impidiendo tener un estado de conciencia mínimo, básico para interactuar con otros y conmigo misma. No lo mencioné antes hasta tener certeza de que no tendría una recaída, como si ocurrió cuando dejé la lamotrigina el 2011.

Me propuse pasar la abstinencia del medicamento viendo películas, descansando, yendo a la montaña, dándome baños de tina, etc. Quise tomar la irresponsabilidad de no tomar más ese medicamento simplemente porque creo que no lo necesito.

Hoy me siento segura de mi misma. Duermo bien, pieza clave en todo esto, y he bajado de peso. Pero esto no lo habría logrado si no hubiera sentido de manera genuina que soy yo la que provoca las oscilaciones. Por eso, no es algo que recomiende. Menos a quienes no están en condiciones ideales tales como la falta de estrés, un sueño reparador, actividades de juego, y otras interacciones con las que somos capaces de sentir y emocionarnos sin que ello se traduzca en autodaño. Por ahora, quiero disfrutar este estado por todo el tiempo que pueda mantener.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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