Negación

“Por qué no dejas de tomar los medicamentos de la mañana? Por qué no los reduces a la mitad? Mejor aún, por qué no dejas de tomarlos definitivamente? Tienes cara de drogada” Sublimes palabras de mi mamá por mi aspecto matutino. Qué le iba a responder más que un “no recuerdas lo que te dijo la siquiatra? No te acuerdas en qué consiste el trastorno bipolar?” A lo que respondió “Quiero que te vayas de la casa lo antes posible. No quiero verte más así” A lo que repliqué con un “No me voy a separar de mi hija, aquí me quedo mientras sea necesario” Y suma y sigue…

Cada vez que sale el tema de los medicamentos, mi mamá y yo nos enfrascamos en discusiones inconducentes. Ahora opto por replicar suave, sin grandes recriminaciones como solía hacerlo. Después de todo, aunque les llamó la atención mi estado de salud durante la adolescencia (palabra que no me gusta, pero así se entiende por ahora), nunca fue tema la preocupación por tratar de entender lo que me pasaba. Las lloraderas, los estados de cuasi-catatonia, la efervescencia con que atendía mis asuntos, mis sube y baja, nunca resultó en nada más que no fueran golpes y abandono. Ya caí nuevamente en la auto compasión, lo sé, pero en este momento estoy tan enojada con la situación que quiero echar afuera este sentimiento de rechazo a la negación por parte de mi mamá y algunos integrantes de la familia. Para el caso no debería importarme, pero el punto es que con esos comentarios vuelvo a reformular la pregunta “y que pasa si…”.

Estoy re consciente de que no puedo dejar el tratamiento. Sé que es lo mejor, sé que aunque me sienta bien no puedo cortar, que un desbarajuste me puede llevar al ingreso nuevamente y lo que es peor, a perderme trozos importantes de vida y memoria. Ahora, sé que en este minuto no estoy tan estable como quisiera, pero al menos tengo de donde sostenerme. Estoy de alguna manera protegida de mi misma.

Definitivamente, no me da igual el comentario que recibí, pero no me hará cambiar de parecer. Voy a seguir el tratamiento, seguiré con las sesiones, seguiré haciendo caso omiso de los comentarios aquellos y seguiré escribiendo aquí para echar afuera todo.

Saludos a quienes me leen.

Clau

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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