Quiero detenerme un poco

Me miro en el espejo y noto que he bajado de peso, que mis ojos están coronados por unas ojeras profundamente azul violeta, que mis manos están algo arrugadas y que mis rodillas están envejeciendo con mayor premura respecto al resto de mi cuerpo. Mi imagen frente al espejo me produce tranquilidad, algo de ternura me despierta y me anuncia la venida de una etapa de laxitud corporal.

Mis piernas tiemblan, mi espalda está cansada, mis hombros caídos y mis labios resecos. Algo está pesándome, de peso real, concreto, físico. La modorra ha venido a visitarme para dejarme en un estado de confusa tranquilidad. Causa? La de siempre, la más probable, la más corriente.

Saber que alguien anuncia su partida, su dolor, su necesidad de salir por la puerta lateral ante el vacío y el sinsentido, me conmueve hasta las lágrimas.

Me topé con blogs de personas que se identifican con la bipolaridad como yo he decidido hacerlo por mi propia voluntad. En esa búsqueda encontré a una mujer y un hombre que decidieron despedirse de la vida y dar un paso al frente del acantilado. La horca y las pastillas fueron su vía a la salida por la puerta lateral. No quise evitar verme a mi misma como tantas veces lo he hecho en la realidad.

Si le comento esto a alguien de seguro me dirá y por qué cresta me pongo a mirar lo que sé me provocará algún malestar. De seguro las críticas lloverían sobre mi y me incitarían a alejarme para no seguir escuchando. Busco lo que busco porque me da un motivo más para vivir. Es como si reviviera el dolor y me replanteara una vez más el pacto para vivir que establecí conmigo misma. Si no hay dolor no hay cura, al menos para mi. Si no hay encuentro con el trauma, no hay sanación. Si no vivencio la marea alta, no hay salida del estado de ciclaje. Es como conocer el origen de las cosas, el inicio, la etiología última que determina mi estado.

No trato de establecer aquí una apología a la búsqueda de experiencias suicidas. Sólo expongo uno de mis puntos de vista al respecto, y es que para mí saber que un hermano o hermana de esta, nuestra especie, se ve motivado a pasar al otro lado, me causa un la voluntad de reafirmar mis deseos de vivir.  Llámenme masoquista o voyerista, pero nunca morbosa. No busco imágenes, sólo testimonios como el de una chica que al suicidarse su madre, decidió escribir una nota hablando de lo hermoso que somos como seres, y del dolor que podemos causar a quienes en alguna oportunidad caemos en el vacío y el sinsentido y resolvemos la encrucijada con algún método de esos.

Amo esta vida, así tal cual es. También me duele el cuerpo y mi cabeza se mueve de un lado para otro muchas veces. Pero puedo decir que entre lloraderas y euforias aún puedo sobrevivir y más que eso, vivir en la plenitud a pesar de los pesares, no sólo por los que amo, sino también por mí misma.

Espero no mortificar a nadie. Aquí dejo mi abrazo. No el último por cierto.

Claudia

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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4 respuestas a Quiero detenerme un poco

  1. Al contrario ayudas y mucho. Y como te entiendo. Yo pienso creo demasiado en el suicidio, pero no sé si de forma natural u obsesiva.
    Claudia yo creo que tarde o temprano me rendiré, lo siento dentro mía, como una intuición, aunque ahora mismo diga que no quiero morir.
    Ufff no sé por qué complico tanto la vida.

    • Claudia dijo:

      Qué decirte, mi obsesión se torna mi más fiel compañera en ocasiones, pero tengo mi tabla de aguante, no es sólo mi hija, soy soy misma, mi cuerpo, mis ganas. No sé, no tengo buenas respuestas. Te abrazo.

  2. Graciela dijo:

    Hola. Entiende lo que dices. Muchos no entienden cuando digo que mi seguro de vida es el suicidio. Es porque cuando siento que ya nada pero absolutamente nada tiene sentido en esta vida me digo: “aguantá un poquito más, para suicidarte siempre hay tiempo” . Y logro levantarme. Es sentir que hay una salida, y eso me dá fuerzas para seguir.

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