Como vivir con trastorno bipolar según mis días

Si dijera que tengo “la” respuesta sería sería una gran mentirosa. De hecho no creo que exista un manual de “expertos” que entregue la o las respuestas para todo esto, simplemente porque si bien hay un patrón, a la hora de los qué hubo no hay manual que resista. Esto claro, en mi pudorosa opinión. Lo que pasa es que detesto los manuales y todas esas pomadas que nos venden como la gran panacea de nuestras vidas. Me refiero a títulos tales como “viviendo con un bipolar” o “cómo vivir con la bipolaridad” y títulos por el estilo. Reconozco que pueden ser algo de ayuda, pero eso de anunciar que tienen “la” respuesta a todas nuestras dudas, al menos desde mi lectura, es una gran falacia.

Puedo estar equivocada, por cierto, pero aún creo que somos individualidades con identidades en construcción, no estancas, y por lo tanto, no creo que sea posible hablar de “el o la” bipolar, y no me digan que es por la necesidad de disponer de un patrón que reduzca la complejidad de una enfermedad a la que aún se le diagnostica tardíamente y se trata con medicamentos que muchas veces tienen un efecto más de placebo que otra cosa. Yo soy un buen ejemplo de aquello y no sé si puedo darme el lujo de señalar que soy el dato anómalo de la estadística.

Lo que más bien creo, es que entre quienes tenemos alguna condición que haya sido denominada como una desviación del normal siendo, podemos dar más respuestas que cualquier juicio de un observador externo.  Basta con escuchar la opinión de un “experto” para que los pelos se me pongan de punta.

Si alguien me leyera pensaría que estoy en una fase de megalomanía, o más que fase, en el afloramiento de una condición de base. Si, probablemente. Si es megalomanía poner en tela de juicio el juicio de los expertos, pues bien, soy megalómana, y lo digo con todo el respeto que me merece alguien que se ha quemado las pestañas leyendo y observando incansablemente a personas como yo, pero qué va, si los humos se les va a la cabeza, ahí se pierde mi respeto.

Como sea, debo confesar que he aprendido mil veces más leyendo testimonios de mujeres y hombres que se sienten parte de la denominación de bipolares. Y digo parte de la denominación porque perfectamente alguien puede negarse a tal condición, y qué? A quién le puede gustar que lo estigmaticen como maníac@-depresiv@?, aunque se supone que esta categoría no debería emplearse, pero si para algunos la homosexualidad es una enfermedad, vaya, con mayor razón esta condición suena a un castigo divino. Que barbaridad.

Sé que lo que digo es un sinsentido si lo que estoy golpeando es a una categorización siquiátrica. Confieso que lo que me motiva y conmueve es hablar de una condición no binaria sino nuclear, con todo lo que ello implica, y me refiero que dentro hay un universo por descubrir: nuestro cuerpo y sus alrededores.

No tengo ni la más mínima idea de cómo operan las neuronas y sus dendritas, los neurotransmisores y su relación con la serotonina, la conciencia o la protoconciencia. Sólo creo saber que al menos en mi condición, lo que me hablan mis días, es que deambulo permanentemente, con o sin medicamentos,  por estados que van de la infinita pena a la exhaltante euforia y que estas a su vez se abrazan y no se sueltan. A esto se le ha denominado ciclaje mixto y rápido, por la velocidad con que voy de un polo a otro o llego a ese punto de unión de los dos extremos. Cómo decir simplemente que soy bipolar si más bien lo que se configura en mi la mayor parte del tiempo es un núcleo emocional mixto? No tengo idea de siquiatría ni de antisiquiatría, sólo intuiciones y una vaga noción. Tengo que agregar que agradezco haber conocido a una siquiatra que entendió mi punto de vista.

En consecuencia, ante lo que señalo en el título, creo que mi modo de vivir mi estado es simplemente estando consciente de mis cambios y no oponer resistencia cuando viene la marea turbia. Simplemente esperar a que pase aferrándome a la paz que me genera lo que más me conmueve, mis huesos, mis ojos, mi cuerpo todo y el universo del que formo parte y del que tanto reniego la mayor parte del tiempo.

No estoy delirando, sólo busco una vía que alimente mi bien dormir.

Un abrazo a quien me lee. Ya estoy más tranquila, pero sin nada de sueño.

Claudia

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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