De el mar su sal

Hoy estuve inmersa en este inmenso remanso marino que se ha vuelto una muralla entre nuestros pueblos, como si alguien mereciera apoderarse de esta bendita agua que debiera bañarnos a tod@s. Como si pudiésemos zafarnos de esta gran cadena de vida de la que forma parte cada especie viviente, sea de la vida que se ve a simple vista, como aquella que hay que examinar bajo el ojo de sofisticados aparatos que logren visualizar esas pequeñas moléculas que contienen a su vez los elementos primordiales. Pero de eso hablaré en otra oportunidad (o creo que ya lo hice, bueno, puedo repetirlo).

Este pedazo marino, hizo que notara mis piernas heridas por magulladuras que a diario me acompañan saliendo de distintos lados. Algunas hechas por mis manos y otras de desconocidos movimientos corporales que luchan por abrirse paso entre muebles, paredes y el amor.

Descubrí que aún tengo la cara del color que tuviese de niña. Soy morena, morena clara tal vez, pero morena a fin de cuentas. Con las cejas medianas, ojos café almendrados y el cabello negro que cae un poco por debajo de mis orejas.  Corté el pelo de veras un día que me fijé como meta partir a cortarlo por puro sacarme peso de encima, pero por sobre todo, para no gastar tanto tiempo en lavarlo.

En el agua reposé mis hombros y mi espalda. La verdad, este mar frío me gusta más que el caribeño. Debo confesarlo, me siento más a gusto, despierta, acelerada, energetizada, con vida cuando estoy cobrando fuerzas con el frío del agua y su sal. Sé que después viene un dolor de esos que me sacan de quicio, pero, como lo diría una masoquista como yo (no en lo sexual, por cierto), qué va, para eso están los medicamentos que operan en la dirección de parar con el dolor.

Ahora, con la sal y la arena en el cuerpo, un cigarrillo en la mano, los versos de Alfonsina Storni y un vaso con agua, me dispongo a retomar una tarea pendiente. Vine escapando de la ciudad, pero ella sabe cómo encontrarme.

Un abrazo muy fraterno a quien me lee.

Clau

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Bienestar, ciclaje mixto y rápido y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a De el mar su sal

  1. Hola, Clau!
    Yo también, con mis diez kilos de más, mi cigarrillo y mi café estuve disfrutando del mar. No lo tengo cerca, pero me di cuenta de que estar en el agua me hace bien: me propuse retomar natación.
    No siempre comento, pero siempre te leo. Sos una gran compañía, gracias por compartir tanto en este espacio.
    Abrazo fuerte!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s