Cigarrillos y queso para la ansiedad

Eran las 10 am y no podía moverme de la cama. Mis músculos hacían acto de presencia propinando un fuerte golpe en la espalda. Me tomó casi media hora sobreponerme y poner los pies, lentamente, en el suelo. Había dormido plácidamente, con uno que otro sueño, pero bien al fin y al cabo.

Me mantuve por un momento sentada en el borde de la cama mientras contemplaba los libros que me rodean, a estas alturas esparcidos por todo el lugar. Tomé el celular para verificar algún e-email, para luego levantarme con toda la calma del mundo y tomar mis píldoras de la mañana.

Salí al jardín a fumar el mentado cigarrillo que tomo, siempre antes del desayuno. Miré el césped y las flores que ahora no quisieron soportar el calor y volví a mi pieza.

Tomé una ducha caliente para amainar el dolor, y sin perder el tiempo, me vestí como si fuera a alguna parte. Era la ansiedad la que me impulsaba a vestirme con una rapidez pocas veces vista. “Me acuesto de nuevo”, me pregunté al oído, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Me resistí.

Tomé zumo de naranjas y me dispuse a encender el computador. Nada. No tenía ganas, sólo quería seguir fumando y así lo hice. Fumé uno, dos, tres… Mi estómago hizo acto de presencia y me fui derecho al refrigerador a buscar algo para comer. Nada, no tenía ganas de nada. Al fin vi un trozo de queso que me zampé como el mejor bocado del mundo.

Ahora frente al compu, aún siento mis músculos adoloridos. No quiero tomar nada.

Entré al blog y vi que dentro de las claves de búsqueda que condujeron a alguien a este espacio aparecía “memoria de una suicida”. No me extrañó, esta página alude al suicidio en más de alguna oportunidad. Quise buscar en google que páginas orientaban siguiendo esa clave de búsqueda y me encontré con un blog de alguien que estaba experimentando el impulso. No me extrañó que más de un comentarista dijera “que se mate de una vez”. Qué es eso? Si alguien no quiere leer el dolor de otro, pues que no lo haga y punto.

Me quedé pensando en todas las personas que plasman sus emociones en este mundo virtual, y la verdad, siendo una de ellas, me hizo sentido seguir escribiendo aquí.

Un abrazo a quien me lee.

Clau

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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Una respuesta a Cigarrillos y queso para la ansiedad

  1. Beca dijo:

    Continua, se escuchara algo egocéntrico lo que voy a decir, pero de nuestros pensamientos también aprenden muchos!

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