Vamos mejor, pero no consigo quetiapina

En estos dos días he tenido que pensar. No puedo quejarme. Aunque por las mañanas no he tenido ganas de moverme de la cama de alguna manera me he levantado y conducido directo a una ducha tibia. Mi horizonte temporal de preocupaciones es un día a la vez, nada más.

He dado espacio a las cosas simples del día sin darle mucha vuelta a los asuntos que me quitan el sueño. No ha sido tan malo. Con lloradera o sin ella echo marcha adelante y saco fuerzas de donde no las hay para moverme a lo largo del día. El trabajo desde mi casa sin duda favorece mi estadía, y más aún si lo que hago me provoca más tranquilidad que angustia. Soy muy afortunada, o al menos quiero ver las cosas de esa manera para no echarme a llorar con razón.

Es como si estuviera aferrada a un madero que viaja a la deriva en medio de una tempestad, pero teniendo siempre a la vista la tierra. Es así.

Ahora se me acabó la quetiapina. Tendré que poner a prueba mi control mental para dormir.

Abrazo a quien me lee.

Clau

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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