Sin pensarlo, le pedí horas a la madrugada para ver el eclipse

La luna, mi amiga, mi compañera en las noches de vigilia y desazón, se vistió con armoniosa presencia. No tenía idea de que ello ocurriría. Simplemente me levanté a trabajar, ante la premura de las entregas de resultados, y ahí estaba, con cara de flor; como una de esas flores que iluminan de noche y que nadie las ve por pura ceguera nocturna.

De madrugada, como siempre, fumé algunos cigarrillos y bebí un par de tazas de café. No había sueño por delante. Me acosté a las 9 pm, con la ayuda de un zolpidem, con las ganas de descansar y dejar atrás otro día más, no porque la hubiera pasado mal, sólo estaba cansada y eso me pone de muy mal humor.

Ahora estoy haciendo un alto en el camino para corregir algunas cosas, bueno, no es que me haya detenido, sólo pasaba por aquí para recordarme que estos breves momentos conmigo misma son especialmente gratificantes.

Lo importante es que me siento acompañada y eso es magnífico.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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