Monitoreando mis emociones frente a los cambios de temperatura

Suelo percibir oscilaciones con mayor frecuencia cuando los días no siguen el mismo patrón. Por estos días, el cielo ha estado del color que se le ocurre y las noches de tibias ya han pasado al frío que anuncia la temporada otoñal que insiste en no tomar en consideración los límites temporales que el humano le ha puesto. Qué fechas ni que nada. Las estaciones vienen cuando se les da la regalada gana y yo, tal vez otros y otras más, debemos estar disponibles para dichos vaivenes.

Releyendo la bitácora del mes, he notado la presencia de mixturas en mis emociones; mi cara no tiene el mismo color cada día que pasa.  Reconozco alguna inestabilidad con ciertos grados de libertad en sus parámetros; pero también siento que, con todo, estoy aferrada de pies y manos.

Hoy mismo amanecí con energías, muchas energías, tal vez no desbordadas, pero si con ganas de ir a la luna. Digamos que fui y regresé con la pesadez de llevar encima una leve carga de esas que me hacen detenerme un poco a esperar que escampe.

No puedo negar que disfruto sintiendo como mi piel se va modificando cada cierto tiempo. Creo que hasta es una bendición notar, al menos de vez en cuando, cómo mi cabeza va adquiriendo un tono más grave o más agudo, según sea el día, o la noche…

He sido dura conmigo en estos días. Literalmente me he lanzado al abismo con las manos, y de pronto alcanzo a ver el madero que emerge en medio de la marea, acogiendo mis descontrolados y desesperados movimientos que se muestran cuando el agua me llega al tope de la cabeza.

Mi madero, por cierto, es mi fe y mi voluntad de sentido.

Como sea, al menos en este preciso instante, estoy serena. Con todo, la vida, el otoño mismo, están como quieren y yo también.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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