Las lágrimas de mi pequeña

Esperé a mi hija durante años.  Llegó a la luz un jueves de invierno del año 2000 y le di la bienvenida con una depresión post parto de esas… Aún así, la amamanté durante un año como si en ello se me fuera la vida.

Estuvimos juntas durante 9 meses viviendo al unísono mis virajes. En ese tiempo me enseñó a cobijar las lágrimas como a una fuente de agua que de alguna manera podía alimentarme.

Hoy sus ojos fueron llenados por esa fuente, y yo sólo estuve a su lado envolviéndola con abrazos y canciones que al menos para mi alimentan la vida. Había una razón para ello, por cierto, no surgió de la nada.

Estuvimos tres horas tratando de contener esa pena que hace tiempo no se dibujaba en su rostro. Estaba en posición fetal sobre un sofá y yo, junto a ella, tratando de enseñarle mis estrategias de sobrevivencia.

Ya me ha visto en más de una oportunidad en la misma posición; tal vez por eso ella adquiere la misma mirada.

“Mañana, espera hasta mañana”, -le decía-, “esto también pasará”.

Sólo me abrazó y me pidió que la acompañara hasta meterse en la cama.

Ahora duerme, cansada pero serena, con sus manitas apegadas a su cara y su música sonando en sus oídos.

Esperaré en la madrugada su llamado si ella así lo quiere.

Ser hija o hijo de una bipolar, a mi parecer, es un peso difícil de llevar; como para cualquiera que acompaña a alguien que padece alguna condición de esas que meten ruido en la vida. Pero mi hija, ella está aprendiendo a vivir con una madre que aunque a veces distante, insiste en ponerla en su regazo para prolongar los 9 meses que vivimos en soledad.

Tal vez haga mal, pero siempre le digo que si tiene pena, debe respirar hondo; si tiene más pena, cantar, y si la pena supera sus fuerzas hasta llegar al dolor, que se anime a una canción y una danza sin parar.

Bendiciones a quien me lee.

Claudia

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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