No sé si el perdón debe ir lejos del olvido

Llegué a la casa de mis padres con mi niña recién nacida. Había estado los últimos 2 trimestres con ella en mi barriga sentada sobre la alfombra de mi departamento. Solía poner mis brazos a su alrededor pidiéndole que me perdonara por haberla buscado con tanto ahínco sin tener las mejores condiciones, objetivamente hablando (según mi subjetividad).

Su padre no soportó mis ciclajes, mis idas y venidas, mis golpes sobre su espalda, mis gritos, mis huidas, ni mi llanto intransigente. No fue lo mismo con mi brazo elevando una botella directo a mi boca; porque la bebida era el pan de cada día, o lo fue hasta que mi hija se hizo presente.

De eso me acordaba hace un rato, mientras alguien en mi cabeza me preguntaba si había perdonado el abandono del padre de mi hija. Otra voz me decía que no fue abandono, fue expulsión de mi parte. La verdad, pensé que de tanta terapia algo en limpio había sacado. No sé. Lo que sé es que a partir de tanto hablar, escuchar y sentir la sal en el cuello, sentada en un diván, hablando de los hechos concretos, saqué en limpio que él no estuvo a mi lado cuando se supone que debe ser así. Pero así lo quise, finalmente, qué duda cabe a estas alturas. Y el perdón (bendita culpa que me acompaña), ahí sale la idea del perdón y de su olvido. Si hay a alguien a quien debo perdonar es a mi misma; si hay alguien a quien deba olvidar es a mi recordando mis culpas.

Qué digo, la verdad esta remembranza partió por un regalo que mi hija y yo compramos a una de mis hermanas. El día que llegamos a la casa que aún nos cobija, ella nos esperaba con la cama estirada, llena de almohadas y juguetes para enternecer los días. Ella mi hermana, la más pequeña de las pequeñas, la más grandes de las grandes. Ella me dio el primer abrazo terapéutico de regreso a la vida, con mi pequeña en brazos. Hoy compramos almohadas para su propia cama. Bella hermana.

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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