Algo acelerada

No sé. De la ansiedad pasé a las palabras que hablan por sí mismas a la velocidad de un avión de papel con motor de mil caballos, o cuanto sea que se necesite para hacer volar un caballo o qué se yo.

Pregúntome ahora qué me está pasando. Quisiera hacer un recuento aquí pero claramente para qué voy a marear al amable lector que se apiada de mis letras y que me lee hasta el final. Yo no sé si lo haría; apenas estoy escribiendo con un fuerte autocontrol para no lanzar improperios y todos esos garabatos chilensis que me salen cuando no puedo parar la cabeza de tanto mareo.

Huelga decir que no me siento mal de la cabeza, que tengo una breve lloradera por cuanta lágrima pasa por mi sien, que tengo ganas de comer un montón, que quiero fumar sin parar porque eso me da tranquilidad, que las manos están sudorosas, que miro el reloj cada treinta segundos. En definitiva, me siento hiperventilada y con pena al mismo tiempo. Plop, como diría Condorito, un antiguo personaje de historietas de por aquí.

Vamos arreglando el panizo. No puedo estar en estas condiciones mañana; trataré de dormir con ayuda como lo hice anoche. De verdad, no estoy mal, me siento mejor que nunca, pero esta respiración entrecortada y las manos que no parar de teclear cuanto garabato se me viene en cabeza, parece estar indicando que se viene una ola de esas que hay que capear fuerte. Cómo se gatilló todo esto?

Tal vez la respuesta esté en una fuerte discusión que tuve anoche, para variar, con mi mamá. Todo comenzó cuando mi sobrina, una preciosa chica de 8 años que suele estar tan hiperventilada e intensa como yo, que llora por montones, y que exige la mayor de la atención, comenzó a gritarle a mi hermana “cómo me puedes hacer esto!!!!”. Y, claro, ahí salió mi mamá diciendo que era como yo, que siempre manipulaba y que cuando yo era chica ella no prestaba atención a mis manipulaciones. Ahí le grité que si acaso mi sobrina era bipolar, que si era como yo, entonces que sería cuando fuera mayor. Y ahí salió la ira contenida, recordándole que ese es uno de los gatilladores de todos mis intentos que de niña busqué… Ahí creo que partió todo.

Hoy me levanté temprano, con una energía a flor de piel, pero al rato me di cuenta de que sólo tenía ganas de llorar y de reirme de mi misma por todas las cosas que me sobrevienen después de una discusión. Me dije a mi misma “oye misma, que tal si nos calmamos y nos fumamos otro cigarro?”.

En este minuto mis manos están más cansadas como para no seguir escribiendo bobadas de esas que me saltan en estas situaciones de virajes mixtos; porque creo que de eso se trata. Esta vez espero que no tarde en irse, así que como siempre digo, a surfear las olas que el mundo no se va acabar.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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