Recordando la importancia de mi voluntad en todo esto

Hoy desperté tras 7 reparadoras horas de sueño. Fue con ayuda de todo tipo, por cierto, a estas alturas de qué otro modo iba a ser. La verdad, agradezco tener la compañía de una buena siquiatra  y el apego a un tratamiento que, bueno o malo, deseable o no deseable, placebo o no placebo, me saca de los estados esos en que poco a poco voy perdiendo la capacidad de expresarme, simplemente de comunicar (me) y decir (me) qué está pasando.

Van a cumplirse 8 años de haber caído en uno de los peores estados de mi vida. De esos estados en que no hay espacio para el sentido ni la razón. No hay recuerdos claros de aquello, sólo los que sobrevivieron a la memoria de quienes estuvieron presentes en esa oportunidad.

Llevaba pocos meses de haber sido diagnosticada, y había comenzado con una política de shock químico-farmacéutico. Nada daba resultados. De una gran crisis de manía que me llevó a dejar a mi hija en casa de mis padres para ir a perderme por ahí, llegué al borde que separa lo conocido de lo inefable. Había recurrido a la búsqueda por salir del mundo a través de un disparo en la sien.

No recuerdo quién comenzó todo ni quiénes estuvieron directamente implicados. Recuerdo una larga vereda y mis pasos torpes dirigiéndome a un lugar donde alguien firmó un papel. Luego vinieron estadías en una camilla que entraba y salía de un lugar donde uno de mis pies era vendado. El despertar era entre orines y vacío. Si no recuerdo nada más debe ser porque así lo deseo.

Un llamado telefónico y la presencia de mi mamá marcó el final de ese proceso de desmemoria selectiva a través de las electroconvulsiones.

Hoy alguien en un foro preguntó por ese proceso. No pude dejar de pensar en esos días que mal recuerdo, significaron el término de un ciclo y el comienzo de otro. Lo cierto es que desde entonces no he experimentado crisis tan potentes como las que vivía antes de ser diagnosticada con este cuadro de multipolar emociones.

Me tomó años en asumir que, cual diabética, requería de una dosis diaria de elementos que contuvieran mis manías y depresiones. Tomó tiempo regresar a mi casa, junto a mi hija y mis padres. Costó retomar el trabajo y sobre todo entender que no podía con cualquier trabajo. Fue duro entender qué significa ser bipolar I, mixto y ciclaje rápido. Casi no me convencí de la necesidad de contar con fuertes terapias psicológicas. La verdad esta condición contribuyó a que después de graduarme con honores, iniciara una travesía llena de profundos altibajos a los que ya me he referido en esta bitácora. Pero hoy, hoy es otro mañana.

Hoy soy madre, hija, hermana, tía, amiga y a veces amante. Hoy siento, hago, y estoy en medio de bendiciones que me recuerdan por qué una vez más debo estar agradecida. Hoy simplemente quiero estar aquí.

Bendiciones a quien me lee.

Claudia

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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