De “Bitácora de una Bipolar” a “Bitácora Bipolar”

Quise abrir lo que escriben mis dedos a todo el que pasara por aquí por pura casualidad, o buscando algo que reflejara el estado de quien ha sido diagnosticada con trastorno bipolar, una categoría post industrial occidental que nos agrupa dentro de una especie de síndrome que se caracteriza por la presencia de dos polos: uno de manía y otro de depresión. Bueno, es harto más complejo que eso.

Ya sea en el polo de la manía o euforia en casos más fuertes, o la hipomanía en su versión más suave (pero no por ello menos delirante), o en el de la depresión, lo que ocurre es que nos encontramos con la emergencia de sensibilidades que hacen experimentar la vida de una manera más intensa, pero de manera permanente, no hay pausa. La pausa o stand by sería el momento de la eutimia, máxima aspiración de alguien que está cansado de oscilar de un polo a otro.

Dándole vueltas al asunto de la definición, no había reparado con serenidad y bueno, con sentido del humor, que mi diario, este que que escribo desde agosto del 2012, le había puesto “Bitácora de una Bipolar”. Es cierto, soy catalogada como bipolar, pero también soy otras cosas.

Cuando recién asumí el diagnóstico, entendiendo por asumir el decidir apegarme a tratamiento tal y cual me lo indicara la siquiatra, cometí el error garrafal de autodenominarme bipolar, tal y como los siquiatras afirmaban que era. Pero resulta que siempre he puesto en duda esa condición que restringe mis otras condiciones que pueden o no considerarse patologías: ser mujer, madre, hija, amiga, amante, intensa, serena, melancólica, o lo que sea, ah, y de paso también soy socióloga que puede confundirse con cualquier otra cosa.

Lo cierto es que este espacio es una bitácora, cual navegante en el mar de las emociones que toma la decisión de poner por escrito las condiciones que emergen en el transcurso del viaje. Porque para mi esta vida que llevo es de permanente oscilar de un lado a otro, salvo algunos momentos, que pueden ser semanas o meses en los que estas oscilaciones dan paso a aguas quietas, que se retraen y me dejan en la orilla de la playa.

La eutimia, o como se llame al estado en el que no se presentaría el oscilar de mi cabeza y cuerpo entero, es un escenario en el que actúo muy de vez en cuando. Y es que el problema no es que sea depresiva todo el tiempo; o que esté en euforia permanente. Lo que me ocurre es que las mañanas empiezan con calma, al mediodía estoy irritable, por la tarde quiero llorar, y por la noche me río de todo lo que pasó durante el día.

He tenido a los siquiatras locos detrás de mi buscando alternativas para mi tratamiento, y lo único claro es que tengo en el año más de 4 episodios de hipomanía y depresión, casi al unísono. Así quien se le ocurre cursar un doctorado! A mi, lógicamente. Por eso, después de 3 años, y tras una internación, tuve que abandonarlo, no quedaba de otra. No pensaba que tenía que trabajar para sustentar a mi hija y a mi misma, y tantas otras decisiones que debía tomar a diario.

Como sea, y volviendo al título de la canción, no soy bipolar, tengo TAB, no estoy enferma, tengo una condición, y no estoy loca, experimento una circular e intensa forma de expresar mi vitalidad.

Un abrazo a quien me lee.

Claudia

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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Una respuesta a De “Bitácora de una Bipolar” a “Bitácora Bipolar”

  1. Claudia dijo:

    Reblogueó esto en Bitácora Bipolary comentado:

    Pensamiento que sigue vigente en mi: no estoy enferma, tengo una condición que ha sido denominada de una manera por pura cultura, por pura sociedad siquiátrica que insiste en rotularlo todo. Qué más da, si lo que me dan me ha servido para no volver al siquiátrico, no dejaré de tomarlo, mientras se me ocurra.

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