De regreso a la ciudad de pocos árboles

Y de arena me hice tierra…

Aquí estoy de regreso de mi viaje simbólico, para reencontrarme con la encendida y apagada ciudad.

De regreso me encuentro con la manía de buscar lo que no está. Qué? lo que sea que quienes andamos buscando en la montaña y el mar no vemos aquí. Como sea, intentaré una canción urbana para no morirme de inanición citadina.

Para eso necesito redibujar mi sonrisa sobre el asfalto, caminar las veredas atestadas de gente que camina pensando en no pensar, enmarcando en mi mirada la altiva presencia de edificios de ultratumba, escuchar en el Forestal los besos y abrazos furtivos, detenerme frente al Mapocho exhalando la libertad que se siente cuando te empecinas en dejar atrás el desolado paisaje de cemento.

Me cuesta ahora encender en mis manos la necesidad de cantarle a esta ciudad de tejado de vidrio y árboles artificialmente ubicados entre el frío y acalorado monumento a la imaginería ingenieril.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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