Ducha fría para el vacío

¿Alguien ha sentido que pasa justo en el medio de la lluvia de los ojos y la efervescencia de nuestra cabeza? ¿Es que alguno recuerda que ocurre en se momento del viraje?

No sé si a todos les pasa, pero en mi caso lo que emerge es el vacío, esa casi imparable sensación de estar en medio de la nada y el sinsentido. Pues bien, así anduve ayer, después de haber gritado de emoción, después de haber llorado de pura alegría que me otorga los momentos en que comparto con mi hija, después de tanta felicidad junta, un poco acompañada por la pena esa que hace que mi cuello se humedezca.

Hoy resolví echar pie atrás con esa sensación. Para eso, nada para mi como una ducha fría por media hora. Me despierta, me enoja, me desespera, me anima, me cohíbe, me angustia, me suelta, me cobija, me levanta… Si, la bendita ducha fría tiene en mi innumerables sensaciones que me hacen levantar el vuelo, una vez más.

Ahora a esperar…

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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