¿Será posible esto que me está pasando?

Cuando falleció una de mis mejores amigas en 2011, el corazón se me partió entero, los ojos se volvieron lagunas y en mi pecho se formó una de las grietas más permanentes. Tal vez fue ella quien me dejó el mensaje de “aprende a ser feliz”. No sé.

El punto es que en uno de esos días un hombre inesperado se acercó a mi y me dejó un aroma de esos que no se borran con facilidad.

El año pasado regresó, me buscó como una mujer que se había perdido por ahí… y me encontró.

Hace una semana llegó a la ciudad con una sal gema de esas que iluminan cualquier cuarto; de paso me dijo que sus manos eran mías. Traté de persuadirlo. Le hablé de mi condición de conviviente con la bipolaridad y me dijo que eso no lo apartaría. ¿Qué es eso? Claro que parece cliché, pero y ¿qué más da?

Estaba en mi memoria, pero no esperaba esa presencia en mi, ese abrazo terapéutico infinito.

Así de simple. Ahora él está en mi vida.

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Bendiciones, Bienestar, Biografía, el amor y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s