Traduciendo los días, en vísperas de visita a la siquiatra

Los límites. Los límites que me he autoimpuesto durante los últimos 8 años no han sido en vano, pero no han sido eternos, rigurosos, sistemáticos. ¿Para quién si?

Me he repetido hasta el cansancio que hay acciones y omisiones que no me puedo permitir, si quiero mantenerme en eutimia. Cierto, no ha sido fácil, mis impulsos me retrotraen a las mismas historias de “indisciplina” y estados en lo que lo que hago, simples cosas, echan por la borda una condición de relativa tranquilidad.

Todo esto para decir que me permití pasar noches enteras en vigilia.

Sí, no quise resistirme a la tentación de estar durante 4 días durmiendo lo que es nada, apenas unas gotas.

Sé que los ciclos de sueño no se pueden interrumpir, que una madrugada tras otra invitan a la hipomanía con todas sus consecuencias. Pues bien, estoy saliendo de una de esas.

Llevo un par de días resignada a tomar el zolpidem; no me ha quedado de otra. No puedo pegar pestaña, hago varias cosas a la vez, mi capacidad de concentración se redujo aún más de lo usual, y, si no fuera por el bálsamo del amor, las lágrimas andarían por ahí invadiendo mis noches y mis días.

Mañana voy a la cita mensual con la siquiatra, y estoy preparada para decirle que he tenido una nueva recaída.

Entré al amor como siempre lo esperé, eso me tiene en un estado de resistencia frente a las lágrimas que vienen de golpe después de cada subida. Cierto es que ya no me visita la manía en muchos años, también es verdad que no hay pena que me lance por la ventana como tantas veces; pero esta situación de no poder dormir por las mías me tiene un poco en vilo.

Mi compañero ha entendido: no puedo trasnochar, como tampoco beber y mucho menos dejar el tratamiento que es para toda la vida. ¿Qué decir? Soy porfiada, tozuda, no dejo que nadie me de instrucciones ni que me diga lo que tengo que hacer. Pero esta vez quiero dejar que su voz entre para acompañarme en esta ruta de la resistencia pacífica frente al vacío sinsentido.

Un abrazo a quien me lee.

Clau

 

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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