Eros, mis egoismos y mis sueños

A diario, casi, rezo una plegaria de esas personales que a cualquier ateo que va sobre un avión que se está cayendo le vendría bien. Quizás lo que más pido es la armonía de las emociones, para que cada día el pacto para vivir que hice hace algún tiempo, siga su curso. No puedo negarlo, todo ha cambiado desde que comencé mi tratamiento hace algún tiempo, pero la radicalidad de ese cambio vino a ser coronado por el mejor de los encuentros en mi vida: el compañero de mis días.  Sí, Eros se posicionó sobre nuestras cabezas como un mantra de enamorados; pero a la vez, los sueños compartidos se hicieron carne eterna.

Podrán decirme que estoy atomizada o monotematizada, pero la verdad es cierto. Para quienes tenemos la fortuna de contar con un compañero al lado, las cosas se tornan de otro color, siempre y cuando sigamos al pie de la letra con el tratamiento. Y así lo haré.

No quiero volver a encontrarme caminando semi desnuda por una carretera, ni abrazada a un árbol para sentir el abrigo que hace falta.

Quiero (y voy a) sentir las manos que me acarician con toda la paciencia del mundo.

Cuando recorro los días que precedieron a escribir en este blog por primera vez, veo como se azotaban en mi cabeza vaivenes de remolinos que se hacían gigantes de tanto aire que yo les proporcionaba. No era la pena la que dominaba el paisaje, no era la euforia la que tenía el mando, era el vacío el que atormentaba mis sueños de mujer acorralada contra las paredes el que más alimentaba mis angustias.

Hoy he barrido con todo eso, con toda la ayuda que he alcanzado a pedir.

Debo confesar algo. He terminado mis lazos con grupos que acogían a personas que viven con el trastorno bipolaar. Lo he sacado del fb en un arrebato que tuve. ¿Por qué lo hice? Y aquí surgirá el mayor de los egoísmos que he cometido: tuve que escoger entre contener a otros y contenerme a mi misma sin mirar el dolor de otros. Es un acto inhumano, lo sé, pero no me hacía bien estar ahí viendo como herman@s en la condición bipolar arrastraban sus días hasta el dolor infinito. Ya lo he dicho, cuando alguien se lanza al vacío, algo de mi se muere, y yo no quería seguir muriendo, porque en esa muerte, se iban conmigo los que amo.

No he cerrado la puerta de este espacio. Solo he concebido una nueva forma de recorrer los días. Simplemente dejé de mirarme el ombligo.

Yo no entendía cómo había personas (sobre) viviendo con bipolaridad. Pero ahí está el punto. Esas personas no “sobre” viven, simplemente viven, y son afortunadas porque además disponen del sentido de vivir. Bueno hoy yo he encontrado ese sentido, a veces algo distante, pero sentido a fin y al cabo, pero ya hablaré de eso en otra oportunidad.

Bendiciones a quien me lee.

Clau

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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2 respuestas a Eros, mis egoismos y mis sueños

  1. esunoso dijo:

    Qué tremendo encontrarte. Te leo y te quiero.
    Estoy comenzando y aceptando mi tratamiento (3semanas ya) luego de años de búsquedas.
    Me hace feliz leerte feliz

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