Recordando a la Violeta Parra

Por estos días algunos recordamos el nacimiento de la Viola chilensis. Sí, yo la recuerdo por montón. ¿Cómo no hacerlo? Fue una mujer increíble, con unas manos tejedoras de historias en forma de cuerdas de guitarra, arpilleras y telas.

Y yo, ¿por qué la recuerdo? Toda esa energía que la consumía en sus desvelos y desamores la tuvo entre el agua y el fuego, la risa y el llanto, la paz y la guerra, la lujuria y la pena en soledad. Sí, Violeta fue del color que pintara la luna y el viento. El fuego en la sien sólo consiguió dejar entre nosotros el canto a la vida y al amor.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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