A veces, sólo a veces, el sueño me devuelve la calma

Un, dos, tres, zolpidem y a vivir un sueño profundo y difícil de roer. Es sólo un hipnótico, pero una vez adentro, todas mis energías se duermen como un lirón.

No, no quiero mirar a los días recientes en el que sólo vivía enroscándome a los pies de la cama para no extender los brazos y girar mi cuello en varios grados. Qué digo… sí, eso mismo digo. Mi bendita condición me lleva del cielo a la tierra, del agua al fuego, de allá para acá. Qué más puedo decir. Años de sicoanálisis y otras tantas yerbas a las que he recurrido… siento que sacaron de apuro, pero no de las vías del metro ni de las aguas del río, ni de la sal del mar. Pero aquí sigo.

Hoy quiero mirarme frente al espejo. Hay kilitos de más, hay pronunciadas ojeras, mi pelo creciendo, mis hombros un poco caídos,  los dedos chuecos de mis pies, mi nariz pequeña, mis anteojos oscuros y mis manos con una linda argolla de plata. Así voy ahora por la vida; así quiero mantenerme lo más posible.

Aunque aún la inestabilidad circule por aquí…

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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