Por lo que veo y siento

Por qué lo habría de negar, suelo disparar la mirada al pasado por puro desvelo en vigilia diurna sólo para alcanzar un breve espacio de autorreflexión, como ahora.

No siento que se precise permanentemente esquivar la mirada hacia ese extremo de la vida, es más, creo que en gran medida eso de poner la vista atrás me ha dado solidez y perseverancia. Miro lo que llevo, no sólo lo que me falta por vivir.

Una sola fotografía puede llevarme derecho al olvido del día en el que estoy; tengo en mis manos una de aquellas.

Estoy junto a mi hija, apoyadas a un espejo de esos que reproducen la imagen hasta el infinito. Al tomar la foto, en varias secuencias, quedaron plasmadas imágenes varias, algunas con más o menos muestras de alegría.

Me detengo en la imagen más pequeña que alcanzo a ver y ahí están… son mis ojeras, reflejo de mis oscilaciones crónicas y delirios tan fuertes ese año 2010. Pero ahí está también mi sonrisa, esa que a veces esquiva la de otros. Sí, esa fotografía representa uno de los momentos más plenos de mi historia, llenos de valentía y optimismo. Quiero en este minuto aferrarme a ella para recordarme por qué fui capaz de levantarme de la camilla llena de orines para ir a ver a través de la ventana cómo se aproximaba mi hija el día que le interrumpieron el paso porque yo no podía tener visitas.

No quise evitarlo, de repente estoy en medio de una habitación de un pálido blanco, llena de garabatos en las paredes y papeles pintados esparcidos por todo el piso. Veo los baños sucios y viejos de tanto pasajero en tránsito. 2 meses estuve ahí recluida…

Cierto, lo que clama a mi en este minuto es el deseo de encuentro con esos días con la nada misma por acompañante, pero sólo para re mostrarme que hoy estoy del color que quiero. Y Ella, mi hija, está por fin a mi lado sin el miedo que la invadía cada vez que yo tomaba la vida para desecharla.

Y sin embargo, los sonidos, desvelos, quietudes y estertores siguen aquí, formando parte de mi y todos los yo que me configuran…

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Bendiciones, Bienestar, Biografía, Hospitalización, Trastorno bipolar y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Por lo que veo y siento

  1. lizeth dijo:

    Nadie entenderá lo que es una hospitalización en un hospital psiquiátrico a menos que caiga en uno 🙂

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