Bendita bitácora de mis días

Que si no fuera por las notas que tomo a diario para organizarme, estaría de cabeza tratando de articular las palabras. Sí, hace algún tiempo resolví tomar algunas medidas para vivir y no sólo sobrevivir. Las enunciaré a modo de auto recordatorio:

  • Despertar agradeciendo no estar en un recinto cerrado, entre rejas y lleno de delantales blancos, con seres que te oprimen con un chaleco de fuerza o te medican cada cierto tiempo, mientras te preguntan cuántas veces orinaste y defecaste.
  • Poner los pies en el suelo respirando hondo y tranquila, con la mente en blanco y con ese deseo que se me pone en la cabeza de querer empezar el día lentamente.
  • Pararme con la frente en alto, acordándome de alguna canción que me llene el alma (tal vez Serú Girán, Queen, la Violeta Parra y otros más).
  • Poner a hervir el agua de la tetera y preparar el desayuno de mi hija. (tomar medicamentos)
  • Fumar un cigarrillo con el café que quedó del desayuno junto a mi hija.
  • Encender el computador y revisar las tareas del día que quedaron anotadas en mi agenda y bitácora laboral.
  • Trabajar – fumar/café- conversar con mi hija – salir a caminar – junta de amigas – pareja….
  • Terminar el día como me dé la regalada gana. (y tomar medicamentos).

En fin, ¿cómo no voy a estar agradecida de haber aprendido a desaprender? Claro, si hasta los suspiros son registrados por mi para no olvidar el por qué de la presión del pecho cuando tengo que salir a la calle, o de la razón por la que se escapan las lágrimas cuando veo a una multitud. Vaya, cómo no estar agradecida de estos días en los que, como digo yo, lo bueno pasa aunque no pase.

Este optimismo no es una salida de madre, sino una genuina manifestación de lo bien que puedo llegar a sentirme cuando termino un proceso, cuando consolido proyectos, cuando recibo un fuerte abrazo de amor y fraternidad. Cada día es así, me lo propuse hace tiempo, me desmiento de vez en cuando y retomo después de una caída o un golpe bajo de los acontecimientos, pero bueno, sigo.

En este preciso instante estoy tramando cómo terminar el día con una sonrisa en los labios.

Bendiciones a quien me lee.

 

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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2 respuestas a Bendita bitácora de mis días

  1. Claudia,

    Mi mamá también sufre de trastorno bipolar. Fué diagnosticada hace ya 3 años y medio luego de un episodio psicótico, Leer tus posts me ayuda a entender un poco más lo que sufre y de todo corazón no sabes como agradezco tu sinceridad y tu valentía al compartir tu dia a dia con quienes te leemos.

    Un gran abrazo desde Venezuela, y muchos buenos deseos ybendiciones para ti y tu hija.

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