Cuando el delirio me acompaña al sueño

Dormí, cada 2 horas, un sueño inmune a la tranquilidad. Entre gritos de jóvenes que circulaban por la calle y el sueño de mi hija, me quedé con la preocupación por esto último.

La cabeza me da vueltas, las manos están un poco tensas, junto al resto de los músculos de mi cuerpo. La sonrisa está esquiva y los ojos están vidriosos. Quisiera parar esto un poco y por eso escribo aquí, para que aquí se queden estas voces que retumban por los rincones, justo detrás de mi cuello. El sonido es estéreo, no hay duda.

No estoy sola en esta habitación. Me acompañan las voces y las almas de quienes me visitan de vez en cuando. Aquí están, frescas como lechuga, paseándose de lado a lado como esperando de mi un gesto de anticipación a la solicitud de ayuda. ¿Quieren mi ayuda? ya quisiera eso, sólo están por aquí, como lo hacen siempre, para recordarme que estoy viva y que debo continuar con mi pacto. ¿Cómo no hacerlo?

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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