Trocitos de historia

Tenía 19 cuando desayunaba botellas de cerveza, almorzaba vino y cenaba tequila. Lo hacía con la mayor naturalidad posible. No había día en el que estuviera fuera de esa dieta. Con mi talla de 1,67 mt pesaba 55 kilos, vestía ropa que hacía quitando la tela a los sacos de harina, para luego teñirlos de negro con una anilina que conseguía por algún sitio.

Caminaba descalza por la casa y a veces sentía las calles del mismo tono que mis zapatos. Rozaba los adoquines del puerto para sentir como esas calles adornaban la enredadera que eran, sobre todo en medio del vendaval de habitantes en tránsito… Valparaíso.

Me desnudé en una avenida, cual acto solemne, en medio de una manifestación artística y fui ovacionada por el canto gregoriano que, en medio del delirio, afloraba de mis cuerdas vocales.

Amé incansablemente por 5 segundos a cada torso desnudo que vi y dibujé entre las cortinas mi propia silueta mientras huía por la ventana.

Y así, como si la vida se me fuese de las manos, vivencié la más clara de las noches y los más diáfanos de los días.

Anuncios

Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Biografía y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s