Como si fuera primavera

Acostumbrada a sonreirle a los días, me cuesta no apretar el pecho cuando una hermana o hermano toma la decisión de salir por la puerta lateral.

Ayer me enteré del suicidio de la madre de una amiga desde hace más de 2 décadas. Dolió el pecho hasta más no poder. Mujer con una fuerte depresión, sentimiento de abandono, angustia crónica y desvelo infinito, qué otra cosa podía hacer, si hasta la cuidadora la descuidó.

Hoy más calma, (no mi amiga), visité a la siquiatra. Bien, muy bien. Y es que cuando voy tomando consciencia de lo que está pasando, cuando no me juzgo, obsesiono o pierdo la mirada, todo marcha y marcha bien, al punto que comienzo hoy a reducir las dosis de todos los medicamentos que tomo (lamotrigina, aripiprazol, paroxetina y eventualmente zolpidem).

La verdad, la decisión no me extrañó; ya venía por mi cuenta tomando decisiones, antes de que ella me informara. Cómo no hacerlo? Quién conoce mejor lo que me pasa, como para tomar la decisión de qué hacer? Fue pura intuición y perseverancia en sentir que las cosas siguen su curso y que el madero al cual me aferro en medio de los vendavales siempre estaría aquí.

Mirarme a los ojos a través de un espejo, caminar de mi propia mano, contemplar hasta cansarme cómo cambia la luz del día a la noche y tantas otras acciones que día a día voy experimentando, me hacen más viva que nunca. (Vida… cada día me gusta más esta palabra).

Sólo una preocupación me viene asaltando hace algunos meses: junto con la estabilidad, (o más bien la consciencia de ella), vino el tomarle el peso a la falta de concentración, dificultad en los movimientos rutinarios y a veces demasiada lentitud en el hablar.

Cuando recojo algo, debo abrir y cerrar la mano, sin mover el brazo. La siquiatra no supo qué decir, supuestamente lo que tomo y en las dosis prescritas, nada de eso debiese ocurrir. Sin embargo, tengo un historial de medicamentos en mi cuerpo, sesiones de electroshock y de un cuanto hay de tratamientos, no me extrañaría que el diagnóstico previo que me dio un neurólogo sea cierto: desmielinización. Así que a consumir más ácido fólico, vitamina B12 y otras cosillas.

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Acerca de Claudia

El año 2006 me diagnosticaron trastorno bipolar y conocí los tratamientos electroconvulsivos. Siguiendo el típico manual, fui diagnosticada tipo I de ciclaje mixto y rápido. Escribo aquí desde agosto del 2012, simplemente para recordarme el sentido que tiene seguir aquí. Mi hija configura gran parte de mi voluntad. eldiariodeunabipolar@gmail.com
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